-Damas y caballeros, niños y niñas, víboras y otros reptiles, en ésta noche de julio, van a entrar ustedes en un ir y venir de sensaciones explosivas intravenosas. Créanme, que jamás en sus vidas habrán visto nada igual, lugar donde los ciegos ven y los sordos te contestan a la primera, hemos venido hasta aquí para que pierdan ustedes el miedo. ¡MIEDO DEL QUE LA GANDALLA SE ALIMENTA! Sí señores, hablo de ese miedo feroz hacia los lobos, las arañas, el amor y la sociedad. Hablo de ese miedo que nos bloquea. Bienvenidos, al circo del terror.
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sábado, 21 de julio de 2012
El circo del terror.
Después de un pequeño rodeo por la ciudad, conseguimos introducirnos en gigantesca carpa de lona carmesí por una pequeña fisura en uno de sus flancos. Cuidadosamente, ascendimos por las gradas y tomamos asiento en unos bancos de metal oxidado que quedaban libres. Una voz surgió de la nada mientras, en el escenario, de entre el telón rojo sangre demacrado por el tiempo, salía una neblina blanca y de un olor un tanto peculiar:
martes, 10 de julio de 2012
Más llueve ahí fuera, más duele aquí dentro.
Llegas a casa, llueve en la calle, el cielo esta blanco, las sandalias mojadas. Aquí no hay verano, ni hay nada. A veces parece que todo se te va a caer encima y que no avanzas por mucho que lo intentes. Y cuando más lejos está, y más le echas de menos, más llueve ahí afuera, y más duele aquí dentro.
lunes, 9 de julio de 2012
El cielo de mi infierno.
Amanece y tengo por delante cuatro días sin ti, y no hay ganas de ponerse en pie, chaval. Y te sonará grande, empalagoso, exagerado... Pero es cierto, puedes creértelo o no, deja que te explique una cosa, chaval... Que eres la respuesta a mis preguntas y la razón de mis razones. Eres el superlativo de infinito y un poquito más. Las ganas de salir un día de lluvia y de cruzar la ciudad corriendo a las ocho de la mañana. Eres mi sonrisa, esa que dices que te gusta tanto, esa sonrisa eres tú. Que yo soy contigo, y sin ti no valgo nada. Y quiero confesarte, chaval, que me da miedo serlo todo para ti, que me dan vértigo muchas de las cosas que me dices, que cuando dijiste aquello de que puede que yo sea tu para siempre, pensé a este un para siempre se le queda grande, enorme, gigante, y ahora, ahora que hace seis meses que llevas a mi lado, ahora me parece poco, ahora se me queda pequeño, ahora quiero más. No me va a dar tiempo con solo una vida para agradecerte todo lo que me has cambiado, lo fuerte que me hace estar contigo. Tú eres mi seguridad y... Lo siento, pero no me dará tiempo a explicarte lo que siento. Y la verdad, ojalá jamás sepamos ese "mucho" que somos el uno para el otro, porque a veces hay secretos que si desvelamos... Podrían desatar sentimientos imposibles de asimilar. Supongo que esa frase, te suena, y si no eres tonto, que lo sepas. Me gustaría tanto hablar contigo ahora... Pero hablar cara a cara, que me mires a los ojos mientras hables, y que huela a ti mientras hables. Todo ésto... Todo ésto es el cielo, el cielo de mi infierno. Te quiero.
No cambies nunca, por nada ni por nadie.
Hola. Me llamo Laura, y para ti, no soy nadie. No sé qué te ha llevado hasta aquí, ni qué haces leyendo ésto, ni siquiera sé quién eres, sé que no me merezco tu atención, que posiblemente nadie esté resbalando su mirada por estas palabras, y aún así, necesito contártelo. Necesito pedirte a ti, que para mi, no eres nadie, que jamás cambies. Cada persona es un mundo y a veces, esos mundos pasan a ser los nuestros, y eso asusta... ¿Verdad? Sí, que alguien sea todo para ti asusta, pero serlo todo para alguien... Joder, acojona que te cagas. Perdón por la expresión, siento estar demasiado cercana y no usar mucha metáfora, pero las palabras son palabras, y todas valen. A lo que íbamos, quiero que te pares a pensar bien lo que haces, sé que serlo todo para alguien hace que, de alguna forma, nos preocupemos más por cada uno de nuestros movimientos, nos da miedo decepcionar y sin darnos cuenta nos alejamos de nosotros mismo y cambiamos. ¿No os te das cuenta? Tú piensas, y como te quieres poco... Pues dices, tengo que ser mas, y ponerme a su altura. ¿Qué altura? Pero vamos a ver... ¿De quién se enamoró esa persona? ¿Eh, dime? DE TI. Pero del tú que conoció, el primer tú, de ese se enamoró. No cambies nunca por nada, ni por nadie, y si ese alguien no sabe valorar bien cómo eres, como dice Charlie "que te follen si me fallas".
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