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martes, 31 de enero de 2012

Así de grande la quería él a ella, y le quería ella a él.

Te paraste frente a mi y empezaste a hablar. Jamás entendí lo que decías, yo me limitaba a reír de vez en cuando y asentir si me preguntabas algo. Jamás entendí lo que decías... Y antes de que pudiese entenderlo ya estaba fuera del camino, si es que alguna vez estuve dentro. Solía llegar a los pocos minutos, con el pelo largo y suelto, nunca lo recogía, al no ser que estuviera triste. No dejaba de sonreír, y cuando llegaba a nuestra altura le besaba en la mejilla con ternura: ni para ti, ni para mi. Yo sé que en sus mundos ese roce era un cortocircuito, un cuidado que te doy calambre, un espera que no entiendo. Yo sé que sus mundos una mirada, era un beso, una caricia, era hacer el amor, una sonrisa, era una explosión. Jamás fue mala chica, tenía las piernas de acero y a mi de eso ya ni la sonrisa. Jamás podría echarle nada en cara, nunca la dejaría renunciar a lo que ama. Y él la miraba como si el mundo girase entorno a su cintura, y cuando ella se alejaban él se partía a la mitad. Hacía tiempo que sólo su aliento les daba oxígeno, respiraban aire de fuera a regañadientes. Vivían para verse, y el tiempo sólo era una cuenta atrás para estar juntos. Su mirada era de plata, sus ojos centelleaban, y sus labios se curvaban para formar sonrisas inhumanas. Matrícula en estudios, con un futuro de diamante, mil puertas a su alcance. Pero lo mejor de todo era que ella no lo sabía, que no sabía que era única en su especie, o por lo menos que como ella sólo había dos o tres. Y eso aumentaba el valor de su sonrisa, de sus pestañeos, de su corazón. La elegancia con la que hablaba, la fuerza con que le había atado a su vida. Así de grande la quería él a ella y le quería ella a él. 



domingo, 29 de enero de 2012

Y encima de mi mesita, un sobre de papel turquesa.

Querido amor de mi vida:
Hoy me he despertado y no te he visto a mi lado, un día más. Me acerqué a nuestra habitación para poder mirarte y he sentido que el mundo por un momento se ceñía a tu cintura y no paraba de girar. De decirme que eras tú el resto de mi existencia, pero que lo estaba haciendo mal... Que estoy dejando que desperdicies demasiado tiempo enfadada conmigo por cada vez que he sido un imbécil. Yo siempre te amaré, pero es hora de que me marche, es hora de que te de cuenta de que aquí el para siempre es sólo mío... Tú hace días que te has ido.

viernes, 27 de enero de 2012

El chico de la sonrisa de plata.

Era sin duda el chico más atractivo de la zona. Tenía el pelo azabache y los ojos muy oscuros, casi tanto como el chocolate negro. Su rostro casi nunca estaba sereno, y eso le daba un aire duro que nos dejaba a todas embobadas. A todas menos a mi, que su presencia apenas me importaba. Sonreía pocas veces, y cuando lo hacía, incluso mi concentración sufría un cortocircuito. Las muchachas más coquetas del barrio morían por su boca, las demás, avergonzadas, envidiaban a las afortunadas que, por lo menos, habían conseguido un beso suyo en la mejilla. Aún recuerdo con claridad las miradas asesinas de las chiquillas de la ciudad aquel día de fiesta en el que se me acercó, y con su voz clara y rota a la vez me pidió que bailase con él. Ante la atenta mirada de aquel ejército de criminales femeninas, no se me ocurrió más que preguntarle:
-¿Por qué?
Un coro de murmullos se formó a nuestro alrededor y él contestó:
-Porque no eres como ellas.

lunes, 23 de enero de 2012

AHORA.

Durante aquel tiempo recuerdo que nadie se atrevía a juzgarnos. Eramos nuevos en ese enorme "nosotros" que habíamos creado. ¿Quién se paraba a medir las veces que habíamos fallado, si no nos había dado tiempo ni tan si quiera a decirnos que nos queríamos? Ni tampoco éramos conscientes de lo que suponía empezar aquello. Yo pensaba en un "PARA, no puedo seguir". Tú decías: "SIEMPRE la jodes cuando mejor vamos". Esa fue la primera vez que nos perdimos. En plural, ni para ti ni para mi. Sé a qué sabe enamorarse de ti, a qué sabe besarte, a qué sabe apoyarme en tu hombro y cerrar los ojos, y a qué saben tus palabras, las bonitas y las feas. Las cobardes y las valientes. Las mentirosas y las sinceras. Sé a qué sabe tu olvido desde tres ángulos diferentes. Tres perspectivas: tu culpa, mi culpa, la nuestra. Preguntabas por la última parada, me mirabas y decías: "¿cómo acabaremos?" Y acabamos como siempre, como las anteriores veces, pero doliendo menos. Menos porque como bien leí una vez, lo bueno de los corazones rotos es que sólo pueden romperse de verdad una vez, el resto sólo son rasguños. Yo ahora no sé qué viene, tantas veces he catalogado tus idas y venidas, mis retiradas y comienzos en la sección de "punto y final", que he perdido los papeles de tanto cambiarlos de sitio. He reducido toda la plantilla a un único cajón. Se llama: "ahora", y lo que no está pasando en este mismo instante, se cuela por sus rendijas.


Lluvia en los cristales.

¿Qué es exactamente lo que se supone que debería hacer? No tengo ni la menor idea. Ni tan siquiera sé si me equivoco o tan sólo son imaginaciones mías. Lo único que tengo es el ahora, y el ahora es un bombón de chocolate de café, frío en las manos, lluvia en los cristales y un mensaje suyo esperando mi respuesta en la pestaña contigua a la que estoy.

jueves, 19 de enero de 2012

Y mañana, quédate.

Después de tanto tiempo aquí a tu lado, después de tantas idas y venidas, de tantos cielos, mil infiernos por defecto, 340 noches sin dormir, casi 631 días pensando en ti. Después de aquel "yo más" y en braile algún "lo siento". Que si quieres tú quedarte, y me dejas sin aliento... Que si voy yo a marcharme, tú te callas y te sientas a mirarme, caminando por las calles, tan sola como cuando te vas, y pretendes no volver, porque no te quiero aquí... Hoy yo quiero confesarte, que después de todo aquello, del "imbécil" y el "inútil", el "te quiero" y el "no puedo", después de la víspera de mañana, y de la de antes de ayer. De cada día celebrado por tu boca y sin tus manos en mi pelo, en mi nuca, en mi piel... Que después de todo aquello aquí me quedaré. Que tanto me ha costado mantenerlo todo en pie, que el empeño derrumbó lo que ayer fue un "ya no", hoy será un "nosotros" y mañana, quédate.

lunes, 16 de enero de 2012

Como papel.

Demasiado tiempo esperando. Enamorada de la nada que hicimos entre los dos; incluso le cogí cariño a mis lágrimas, a los sollozos, a los golpes y arañazos que propinabas... El abismo que abrimos entre nosotros se convirtió en mi refugio contra en viento, me colgada de su orilla con la esperanza de poder cruzar, de que una ráfaga de viento hiciese de puente entre tu cielo y mi infierno, entre tu infierno y mi mundo... Pero, ¿para qué seguir así? Al final me acurruqué en tu recuerdo y lloré más para deshacerlo como papel...

viernes, 13 de enero de 2012

Cuando "peor" y "mejor" se convierten en sinónimos.

Mira, desde pequeña me han dicho que he de elegir lo mejor para mi. Las opciones más factibles, los caminos más sencillos, los lugares más protegidos... Pero entonces, aterrizas, miras a un lado y al otro y caes en la cuenta de que, cojas el atajo que cojas, todo es complicado. Si no es porque hay piedras, es porque el asfalto que compone el suelo es lo suficientemente duro como para partirte el corazón si éste se desploma. ¿Entonces? ¿Qué es lo mejor? Tal vez sea el dolor de escapar de aquello que es el máximo placer que conocemos en la vida, por puro desacuerdo con el resto... O quizá me equivoque y sea irse con aquello que nos completa y a la vez nos destruye y nos recompone, pero por lo cual los demás no dan ni voz ni voto: el que avisa no es traidor.

lunes, 9 de enero de 2012

El no querer despegarte de una persona en lo que te queda de existencia.

Cuando te enamoras, nada es lo que realmente quiere ser. Ni tan si quiera es lo que nosotros queremos, es más, tampoco sabemos qué es lo que deseamos. Tan pronto querremos huir de todo lo que tenemos, es decir, de esa otra persona, como dejar todo aquello que de verdad nos pertenece, para irnos con ella. Supongo que no me estoy explicando del todo bien... Pero, ¿qué esperabais? Lo único que necesitáis saber es que, si ahora mismo creeis que el amor no existe, estais perdidos. El amor mueve el mundo, he oído en varias ocasiones. Y es verdad, el amor es lo único que nos hace andar, por amor levantamos hogares, formamos caminos y regalamos cariño. Y placer. Mucho placer. Nos erizamos los sentidos sin quererlo. El amor, el no querer despegarte de una persona en todo lo que te queda de existencia, es hermoso. Y si no, preguntádselo a la persona que os viene a la mente mientras leeis estas lineas.

domingo, 8 de enero de 2012

just go with it, slow with it


ES MI PRIMERA VEZ CONTIGO, CARIÑO, Y QUIERO HACERLO BIEN PARA TI.

Sobre la faz de la tierra.

Cuando todo lo que necesitas se reduce a una persona, el mundo se hace eterno si esta falta. El tiempo se distorsiona, tanto a su lado, como cuando está lejos. Da lo mismo, si te enamoras no puedes dar marcha atrás. Sufrirás, porque el amor es sentir los extremos de todas las sensaciones. El amor eriza los sentidos. Pero no temas, es lo más hermoso que existe sobre la faz de la tierra.

jueves, 5 de enero de 2012

Vienes a erizarme los sentidos, ¿qué puedo hacer a eso?

Y allí fuera solo hay frío y soledad... Necesitas más de eso que te eriza la piel y te quita los complejos, pero nada, si mañana es peor de lo que ayer fue, hoy me apetece hacer una pausa. Pausarme y preguntarme si algún día yo te tuve y fuimos más de lo que jamás llegaremos a ser, juntos, o sin nosotros. Sin nuestros despertares, nuestras ganas de querer entrecortar nuestra respiración a cada gesto. De todo aquello que queremos ser, y a lo que ya no llegaremos, por cobardes. Simplemente, por querernos y que el resto no tolere tal escena.

VERBO.


ATRÉVETE A CAMBIAR TU MUNDO.

miércoles, 4 de enero de 2012

Después el aire.

No me faltes. Eso solías decir tú las tardes de lluvia, mientras mi pelo se humedecía y se pegaba a la piel de mis mejillas. Y hubiera alargado aquel momento eternamente, para que en verdad no pudiera faltarte nunca, jamás. Haber sido tú y yo, y después el aire.

domingo, 1 de enero de 2012

Huracanes.

En este momento lo único que quiero, lo que más me apetece es irme. Irme lejos, dónde nadie pueda saber dónde estoy, o cómo he llegado hasta allí y por qué. Escaparme de todo el lodo acumulado. Pero no lo haré, no lo haré por el simple hecho de que tú eres motivo suficiente para soportar huracanes.