De vez en cuando, las puertas se abren y los muros se pulverizan. De vez en cuando la realidad choca contra tus ventanas y rompe los cristales. De vez en cuando cortan, de vez en cuando no. La mayoría de las veces que me paro a pensar la cantidad de gente que tiene algo, por pequeño que sea, que me horroriza, me doy cuenta de la cantidad de defectos que puedo sacarme a mi misma mirándome a los ojos en un espejo. Diciéndome la verdad sin pestañear. A veces no te queda otra, ¿no? A veces los complejos son amigos, a veces es mejor dejarlo atrás.
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