"Hoy amanece y hace meses que ya no estamos juntos. Ésta es la décima carta que te escribo y aún no me has dado respuesta alguna. No sé si te has graduado en la Universidad y ya tienes un piso en el que has comenzado una nueva vida esperándome, ni si al final has decidido que ya te has cansado de que ese vuelo en el que te dije que vendría nunca llegue. Aquí las cosas no son fáciles, ¿sabes? Podría estar allí contigo ahora mismo, pero el país ha entrado en guerra y no dejan salir a nadie. A veces se me olvida tu voz y me duermo entre lágrimas. Te echo de menos... Tu piel bajo mi piel, y todas esas cosas, incluso tus enfados, y aún más tu risa de niña tonta... Cómo me gustaría llevarte el desayuno a la cama, decirte que te sigo amando como la primera vez, que jamás te voy a olvidar... Y si alguien ha ocupado mi lugar gracias a mi ausencia, si me has puesto ya la etiqueta de "gilipollas" en la frente, creo que mi vida ya no tiene más sentido... He decidido salir al frente con las tropas. Me alisto en el ejército y ésto no es más que un simple adiós, veo que me has olvidado... Y ya no encuentro una puta razón para seguir respirando, me estoy ahogando."
Cerró la carta, y se echó a llorar.
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