"¿Qué sientes cuando esa persona, justo esa persona que tú creías que era la última de todas, la única excepción entre todas las excepciones, te decepciona?" eso me preguntó ella, y al mirarla supe que no podía mentirle, a ella no. Al mirar al suelo una lágrima se resbaló desde el cielo e impactó en el asfalto. No era mía, ni era de ella. Solo era lluvia. Cuando llueve siempre me quedo colgada de mis pensamientos mirando las gotas caer una a una, como ausente, a veces acaricio aquellas que compiten en mi ventana para llegar las primeras abajo. Y me siento totalmente absurda. Y me bloqueo, la de mentiras que nos habrán dicho a lo largo de nuestra vida, a veces de tanto pensar en algo me sube la fiebre y pienso, "qué mierda hago yo aquí". Ojalá pudiera ser lluvia. Al final de los finales uno se queda solo, y de una manera u otra hasta esa persona, que tú creías que era la última de todas, la única excepción entre todas las excepciones, te decepciona.
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