Cuando te enamoras, nada es lo que realmente quiere ser. Ni tan si quiera es lo que nosotros queremos, es más, tampoco sabemos qué es lo que deseamos. Tan pronto querremos huir de todo lo que tenemos, es decir, de esa otra persona, como dejar todo aquello que de verdad nos pertenece, para irnos con ella. Supongo que no me estoy explicando del todo bien... Pero, ¿qué esperabais? Lo único que necesitáis saber es que, si ahora mismo creeis que el amor no existe, estais perdidos. El amor mueve el mundo, he oído en varias ocasiones. Y es verdad, el amor es lo único que nos hace andar, por amor levantamos hogares, formamos caminos y regalamos cariño. Y placer. Mucho placer. Nos erizamos los sentidos sin quererlo. El amor, el no querer despegarte de una persona en todo lo que te queda de existencia, es hermoso. Y si no, preguntádselo a la persona que os viene a la mente mientras leeis estas lineas.
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lunes, 9 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
Sobre la faz de la tierra.
Cuando todo lo que necesitas se reduce a una persona, el mundo se hace eterno si esta falta. El tiempo se distorsiona, tanto a su lado, como cuando está lejos. Da lo mismo, si te enamoras no puedes dar marcha atrás. Sufrirás, porque el amor es sentir los extremos de todas las sensaciones. El amor eriza los sentidos. Pero no temas, es lo más hermoso que existe sobre la faz de la tierra.
jueves, 5 de enero de 2012
Vienes a erizarme los sentidos, ¿qué puedo hacer a eso?
Y allí fuera solo hay frío y soledad... Necesitas más de eso que te eriza la piel y te quita los complejos, pero nada, si mañana es peor de lo que ayer fue, hoy me apetece hacer una pausa. Pausarme y preguntarme si algún día yo te tuve y fuimos más de lo que jamás llegaremos a ser, juntos, o sin nosotros. Sin nuestros despertares, nuestras ganas de querer entrecortar nuestra respiración a cada gesto. De todo aquello que queremos ser, y a lo que ya no llegaremos, por cobardes. Simplemente, por querernos y que el resto no tolere tal escena.
miércoles, 4 de enero de 2012
Después el aire.
No me faltes. Eso solías decir tú las tardes de lluvia, mientras mi pelo se humedecía y se pegaba a la piel de mis mejillas. Y hubiera alargado aquel momento eternamente, para que en verdad no pudiera faltarte nunca, jamás. Haber sido tú y yo, y después el aire.
domingo, 1 de enero de 2012
Huracanes.
En este momento lo único que quiero, lo que más me apetece es irme. Irme lejos, dónde nadie pueda saber dónde estoy, o cómo he llegado hasta allí y por qué. Escaparme de todo el lodo acumulado. Pero no lo haré, no lo haré por el simple hecho de que tú eres motivo suficiente para soportar huracanes.
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