Demasiado tiempo esperando. Enamorada de la nada que hicimos entre los dos; incluso le cogí cariño a mis lágrimas, a los sollozos, a los golpes y arañazos que propinabas... El abismo que abrimos entre nosotros se convirtió en mi refugio contra en viento, me colgada de su orilla con la esperanza de poder cruzar, de que una ráfaga de viento hiciese de puente entre tu cielo y mi infierno, entre tu infierno y mi mundo... Pero, ¿para qué seguir así? Al final me acurruqué en tu recuerdo y lloré más para deshacerlo como papel...
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