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martes, 16 de octubre de 2012

Ni tan si quiera tus palabras.

Me he pasado la vida intentando estar contigo. Intentando enamorarte, llamar tu atención, ayudarte... Y hoy sé que es imposible conseguir eso. Y créeme que si tan solo una parte de mi, sintiese que una milésima de tu mente está dedicada a pensarme, no dormiría buscando una excusa que usar para hablarte. Pero también sé que hoy no encuentro nada, y estoy tan cansada de dar vueltas en círculos en medio del desierto que has creado entre nosotros, que ya ni tan si quiera tus palabras me parecen una buena recompensa al término del día. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Soledades.

-¡No lo entiendes!
Y era cierto, nadie lo hacía. Pegué un portazo al salir. Septiembre. Frío y dulce septiembre... Me apresuré por las calles de la villa dando trompicones y con miedo a resbalar por las húmedas baldosas que cubrían el suelo. Cuando me adentré en el parque, las gotas de agua me hacían daño en la cara. Corrí por la hierba y acabé tropezando en un agujero y cayéndome al encharcado suelo en el que se hundieron mis manos, ladeé el rostro y comencé a llorar. Sentía como la lluvia me daba con fuerza en la piel para después acariciarme suavemente. A los pocos minutos se calmó. Me senté.
-Si supieras lo sola que me siento, lo apartada que estoy en todos lados... Ni siquiera siento que pueda aceptarme a mi misma. Ahora mismo creo que soy la peor mierda del mundo, y nadie está ahí para decirme lo contrario.


viernes, 7 de septiembre de 2012

And boy, I believe in us.


~Christina Aguilera~
(Burlesque)

Si el mundo quiere.

-No sé mamá, creo que...
-No creas nada, pequeña. Verás, cuando yo tenía tu edad conocí a lo que la gente llama el amor de tu vida, te miento si te digo que era el más guapo, o el más listo, o el más alto; pero tenía ese algo que me volvía loca... Nunca había querido a nadie como le quise a él. Aunque bueno, yo era bastante joven...
-¿Y qué pasó con ese chico?
-Quedábamos casi todos los días y me hablaba sin parar de cosas que jamás entendí, y yo creo que las mías tampoco las entendía. Íbamos a andar en bici, a comer helados, y cuando llegaba el otoño nos tirábamos encima de las montañas de hojas secas del parque. Cuando cumplí los 17 años me hacía sentir igual de cría que cuando le conocí cuatro años atrás... No sé, me rejuvenecía y me hacía sentir libre, a gusto y bien... Aunque...
-¿Aunque?
-A medida que creces y entras en eso etapa de adolescencia en la que no estás de acuerdo ni contigo mismo, pues las discusiones aumentan. Y con nosotros también aumentaron. Hubo un tiempo que solo sabíamos discutir como locos, nada que hacíamos ya nos molestaba... Era casi imposible pasar un día entero bien.
-Qué triste... ¿Y qué pasó después?
-Nos pedimos perdón por hacernos tanto daño, él me dijo que yo era todo lo que él había podido tener en el mundo, y estuvimos juntos hasta mi 18 cumpleaños... Al día siguiente desapareció.
-¿Cómo?
-Sí, solo me dejó una nota que ponía "si el mundo quiere que estemos juntos con la misma fuerza  con la que yo tengo claro que eres lo que más he querido en la vida, que vuelva a juntarnos."
-Qué bonito, ¿os volvisteis a ver?
-Yo fui a estudiar a Londres, y allí trabajé durante dos años como ya sabes, y luego volví...
-Y conociste a papá en el aeropuerto, que venía de viaje desde París.
-No exactamente...
-Espera, espera, ¿ya le conocías?
-Quién sabe...
-¿Qué fue de aquel chico?
-Pues está a puntito de preguntarnos qué van a preparar hoy sus dos chiquillas.

viernes, 31 de agosto de 2012

Si te dicen que nunca he sabido volver cada vez que me voy.


~LAGARTO AMARILLO~

Un beso de huracán.

El nivel del agua salada fue subiendo y acabó por inundarme las pupilas. Supuse que por más que intentase sacarlo todo fuera no podría, que no había nada que hacer y que aquella noche me dormiría entre sollozos y dolores de cabeza. Que no habría un "que descanses" antes de los sueños que hoy, se volverían pesadillas. Enredé mi pelo entre los dedos de mi mano y lo trencé con suavidad, dejando la mente en blanco y sintiendo las caricias de mis lágrimas que competían por ver cual de ellas era la primera en besar mis labios. Mis labios. Los toque con la yema de los dedos y cerré los ojos. Y allí estaba, el último beso que nos dimos. Me quemó la piel y se me erizó hasta el corazón el recordarlo. Fue un beso dulce, un beso de despedida, un beso de volveré pronto, pero se convirtió en un beso de huracán, un beso que arrasaría con los demás besos. Un último beso, pero no un beso de muerte. No recuerdo más de aquella noche larga y fría, sólo sé que la monotonía de la oscuridad y la tristeza fue mi compañera y al día siguiente me dolieron los ojos y tuve ojeras. Al verlas me resultaron bonitas, rosadas, no cenicientas... Y supe que me estaba volviendo loca, loca de amor por saber que, aunque le bajase la Luna, no conseguiría que me amase como yo le he amado siempre. 

viernes, 3 de agosto de 2012

Excepciones.

"¿Qué sientes cuando esa persona, justo esa persona que tú creías que era la última de todas, la única excepción entre todas las excepciones, te decepciona?" eso me preguntó ella, y al mirarla supe que no podía mentirle, a ella no. Al mirar al suelo una lágrima se resbaló desde el cielo e impactó en el asfalto. No era mía, ni era de ella. Solo era lluvia. Cuando llueve siempre me quedo colgada de mis pensamientos mirando las gotas caer una a una, como ausente, a veces acaricio aquellas que compiten en mi ventana para llegar las primeras abajo. Y me siento totalmente absurda. Y me bloqueo, la de mentiras que nos habrán dicho a lo largo de nuestra vida, a veces de tanto pensar en algo me sube la fiebre y pienso, "qué mierda hago yo aquí". Ojalá pudiera ser lluvia. Al final de los finales uno se queda solo, y de una manera u otra hasta esa persona, que tú creías que era la última de todas, la única excepción entre todas las excepciones, te decepciona.